Te vas en silencio, sin darnos respiro, sin que estemos preparados para tu ausencia. No lo entendemos, pero sí te prometemos que no te olvidaremos, ya que siempre nos has dado ejemplo, buscando el lado positivo de todo. Gran compañero, capitán eterno de nuestro equipo, entrenador de muchos, llegaste dejando "miguinas" de pan, cuando te bajaste en la estación de Oviedo, procedente de Las Piezas, y te vas dejando una avenida de pundonor, honor, sabiduría, valor, garra y amistad, en nuestro Oviedo del alma. Como jugador, qué podemos decir, eres eterno. Como entrenador, era más importante el "alma" que implantabas en tus pupilos, que la propia estrategia. Descansa en paz amigo. Tus compañeros de junta directiva, con el presidente y amigo tuyo del alma a la cabeza, se despiden de tí con un hasta siempre, prometiéndote que no te OLVIDAREMOS.